jueves, 17 de julio de 2008

LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE CHILE.

A continuación, para facilitar los contenidos abordados en la guía, daremos descripciones sobre los pueblos originarios y los clasificaremos según su estadio cultural, y a su vez según su ubicación geográfica, de norte a sur.

Pueblos pescadores:

Por la costa norte:

1. Camanchacos:

Se ubicaban desde Arica hasta la desembocadura del río Loa, navegaban los camanchacas o camanchacos en balsas confeccionadas con tres tablas alargadas, unidas firmemente con cuerdas de cuero de lobos marinos e impulsadas por doble remo. Varias de estas balsas eran capaces de arrastrar ballenas, peces espadas o toninas.

Los camanchacos disponían de arcos, flechas, arpones, anzuelos y cuchillos. Tejían redes con fibras vegetales o intestinos de animales marinos.

Su organización social era muy simple y consistía en unas cuantas familias que formaban una banda, que reconocía como su territorio un sector de la costa que contara con agua dulce para beber. Cubrían sus cuerpos con fibras vegetales.

Tenían escasas creencias, y se cuenta principalmente el culto a los muertos, pues los enterraban acompañados de herramientas y otros objetos.

Los camanchacas vivieron hasta finales del siglo XVI en caletas a lo largo de la costa entre el sur de Perú hasta el río Loa, y partes de la Región de Atacama.

Vestimenta característica Camanchaca.

2. Changos:

Se ubicaban desde el Loa hasta el río Choapa en la actual región de Coqbo. Navegaban en balsas de cuero de lobos marinos, para ello, daban muerte a cuatro de estos animales, ablandando sus pieles en agua dulce. Enseguida, los cosían con los intestinos del mismo animal, en forma de bolsa alargada. Luego, recubrían con aceite de lobo, toda la bolsa, dejando una pequeña abertura para poder inflarlo. Posteriormente unían dos de éstas bolsas para poder formar el bote con correas del cuero de lobo, y al medio se colocaba una tabla para que manejara el navegante, y este utilizaba un remo de doble paleta. El tamaño de estas era variable ya que alguna podía transportar grandes cargas, por lo cual los españoles trasladaron changos a Arica para transportar productos que se llevaban y traían desde el mineral de Potosí, en Bolivia.

Al igual que los camanchacos, disponían de arcos, flechas, etc., y tejían con fibras vegetales e intestinos de animales marino sus redes y su vestimenta.

Su organización social y creencias religiosas, al igual que los camanchacos de Arica consistían en bandas repartidas por la costa, y enterraban a los muertos con implementos (culto a los muertos).

Según muchos investigadores, se cree que muchos de estos pescadores nómadas, o grupos de changos vivieron hasta las primeras décadas del siglo XX, pero culturalmente bastante mestizados. Sus últimos vestigios fueron algunos criaderos de cabras, y pescadores que utilizaban balsas de cuero de lobo, y se denominaban a sí mismos “changos”, por la década de los cuarenta.

Embarcaciones de los changos.

Por la costa centro y sur:

ØMapuche Costero, Cuncos y Chonos:

El grupo mapuche costero, se localizaba desde el río Aconcagua hasta el golfo de Reloncaví, había pequeños grupos habitando las caletas. Algunos combinaban las faenas marinas con el cultivo de maíz, porotos, zapallos y ajíes en las laderas de la Cordillera de la Costa o en las terrazas altas de los ríos.

Empleando embarcaciones hechas en troncos de árboles ahuecados con fuego, estos llegaron a ocupar las islas Quiriquina, Santa María y Mocha (región del Bio-Bio).

Los cuncos, habitaban en el sector del Chacao y la zona norte de la isla de Chiloé (región de los Lagos), se le catalogaba como otro grupo mapuche, dedicados a la pesca y agricultura. La zona de Chiloé fue arrebatada a los chonos, y se refugiaron al sur de la isla y en el archipiélago que lleva su nombre.

Hacia 1535, el número aproximado de cuncos ha sido calculado en 100.000 individuos, distribuidos en la zona de Maullín, Chiloé e islas aledañas.

Hablan mapudungun, al igual que mapuches y huilliches.

Según referencias históricas, los cuncos principalmente basaban su dieta alimentaria en lo que se conoce como curanto, herencia que se mantiene hasta hoy en el legado cultural chilote.

Los chonos eran cazadores y pescadores de animales marinos. Las Mujeres recolectaban mariscos y algas. A modo de canoas, se desplazaban en dalcas, embarcaciones hechas de tres tablas curvadas y endurecidas con fuego, y unidas con fibras vegetales. Criaban perros, y su pelaje lo utilizaban para la vestimenta, también cazaban animales marinos y utilizaban el cochayuyo para crear ropa.

Utilizaban cueros de perro y de lobo marino para cubrir sus habitaciones, y preferían dormir dentro de cuevas.

Sus alimentos, los conservaban a través del proceso de ahumado.

Chonos en sus canoas, cazando animales.

Por la costa de la zona austral (XI – XII regiones):

1.Kaweshkar o Alacalufes:

Esparcidos por los canales del sur, desde el golfo de Penas hasta el estrecho de Magallanes (XI – XII regiones).

Tuvieron contactos con otros pueblos indígenas, como los patagones, los onas y los yámanas en el sur.

Los bautizados los “nómadas del mar”, se deslizaban en frágiles canoas (hállef), confeccionadas con rollos de cortezas y calafateadas, con musgos y barros permeables que las hacían muy resistentes con maderas de ciprés.

Eran excelentes cazadores y pescadores. Huemules, coipos, patos silvestres, chungungos (nutrias), que abundaban en el interior continental, junto a focas, peces, lobos de mar y mariscos en los canales, ofrecían una abundante fauna para desarrollar sus actividades.

Alcanzaron una armonía tal con su medio ambiente, que obtenían toda la pesca y la caza que necesitaban para subsistir y convivían pacíficamente entre sí.

2. Yámanas o Yaganes:

Al sur del Estrecho de Magallanes, en la región del canal Beagle, isla Navarino e islas adyacentes habita este grupo étnico el más austral del continente. Del cual subsisten en la actualidad 74 personas, que habitan mayoritariamente la Villa Ukika y Puerto Williams, en la Isla Navarino.

La principal arma de caza del pueblo yagan era el arpón, que medía casi tres metros de largo. En el extremo superior se le adosaba una punta de hueso de pescado dentada, por uno o ambos lados.
La punta de flecha, inicialmente de piedra, terminó siendo elaborada en vidrio debido a la mayor facilidad para tallarla. El vidrio comenzó a ser usado por los nómades australes, a lo menos, en el siglo XVIII. Su cultura, al igual que la de los Kaweshkar, era la de los nómades del mar dedicados a la pesca y caza marina.

Las mujeres yagan eran eximias fabricantes de cestería, para lo cual usaban juncos que entrelazaban hábilmente.
También se dedicaban a la recolección de moluscos. Además eran las que remaban mientras los hombres se dedicaban a la pesca.

Foto de un yagán.

Pueblos cazadores y recolectores:

Por la cordillera de la zona central y sur:

1.Chiquillanes:

En el sector cordillerano, desde Santiago hasta Temuco, se localizaban los chiquillanes, cazadores y recolectores que deambulaban especialmente por los valles de este. Cazaban guanacos, ñandúes, pumas y otros animales. Se cubrían con pieles. Practicaban el infanticidio femenino, por lo cual acostumbraban caer, en verano, sobre las rucas mapuche, para robarles mujeres y alimentos. Otras veces intercambiaban ambos por plumas de ñandú o sal. Daban un doble uso a los ñandúes: se alimentaban de su carne e intercambiaban sus plumas por alimentos y mujeres.

De la Patagonia:

1. Aonikenk, Patagones o Tehuelches:

Probablemente, parientes de los onas, por sus costumbres similares, aunque su idioma era distinto. Cazaban guanacos, ñandúes con boleadoras, arco y flechas, recolectando todo tipo de raíces y semillas silvestres.

Se vestían con pieles de guanaco sujetas a la cintura con una faja y cubrían sus pies con una especie de grueso mocasín. Se depilaban el cuerpo y lo adornaban con dibujos en colores negro, rojo y blanco. También se tatuaban los antebrazos, quemando su piel con varitas ardiendo.

Cada linaje tenía su jefe y su territorio, y la presencia de extraños motivaba a luchas. Al igual que entre los onas, había hombres que desempañaban el oficio de chamán. Aunque sus creencias mágico – religiosas eran parecidas a los de los onas, eran mucho mas sencillas, sólo se reducían al convencimiento que existían espíritus buenos y malos.

Sepultaban a los difuntos acompañados de armas, utensilios y adornos, en tumbas excavadas en la tierra o en cuevas que cubrían con piedras.

Fueron considerados gigantes, ya que a la llegada del hombre europeo en el siglo XVI a la zona, estos solo median 1.55 MT. como promedio, mientras tanto los patagones 1.75 MT. como promedio.

Se les denomino patagones, porque al llegar el hombre europeo a la zona observó las enormes huellas que dejaban sus pies cubiertos con cueros en la arena. Por eso los denominaron patagones, y llamaron Patagonia a la tierra en que vivían.

Aónikenk, Tehuelche, Patagón.

De Tierra del Fuego:

1. Selk’nam u Onas:

Nómades y cazadores terrestres de la isla grande de Tierra del Fuego, los altos Selk'nam se alimentaban de aves, guanacos, zorros colorados y cururos, lo que se complementaba con la recolección de productos marinos, como mariscos o alguna ballena varada. Esto reunía a toda la comunidad Selk'nam y en ocasiones, compartían con los Yagán.
En 1881 se inicia la colonización moderna de la isla: el hombre blanco viene tras el oro austral.
Posteriormente, grandes inversiones destinadas a instalar en la Patagonia la ganadería, promovieron el exterminio de los Selk'nam, cultura que no conocía ni entendía la propiedad privada, y por ende consideraban natural la cacería de las ovejas.
Debido a esto, tanto los empresarios del oro como los ganaderos, pagaban a un tipo más especial de cazadores, los cazadores humanos, la muerte de los indígenas: con un par de testículos, los mercenarios cobraban su dinero.

En sus creencias mágico – religiosas, cuales por lo demás bastante complejas, sus ritos eran presididos por los chamanes, a cuales se le atribuía poderes sobrenaturales (curandero, magos), y practicaban varios ritos de pasaje, o ceremonias destinadas a celebrar el paso de una etapa de la vida a otra. La más importante era llamada Hain y se realizaba cuando los hombres y mujeres pasaban de la niñez a la pubertad (en el hain masculino se les enseñaba como ser hombre, parecido a un tipo de escuela).

Creían en la existencia de un ser supremo, Temáukel, que habitaba un luminoso lugar más allá del cielo. Pensaban que las estrellas eran los agujeros donde Temáukel vigilaba el comportamiento de sus criaturas.

Pueblos Agricultores y alfareros

Por la zona norte:

1. Aymaras:

El aymara es un lenguaje andino hablado por un millón y seiscientos mil personas, en las proximidades del lago Titicaca. Por "pueblo aymara" entendemos al conjunto de individuos que tienen como lengua materna al aymara y también a las personas y grupos que claman para sí su identificación como aymaras. No existe un subgrupo étnico exclusivo del aymara y recíprocamente el lenguaje aymara no puede ser considerado una exclusividad de ningún subgrupo étnico. La lengua aymara está muy difundida y la hablan diversos grupos indígenas como los Qullas, Lupaqas, Qanchis, Carangas, Lucanas, Chocorvos, Chichas, y otros. Hoy, numerosos grupos aymara han adoptado la lengua quechua.
Los aymara fueron conquistados por los incas en el año 1450, cuando formaban unos 80 reinos dispersos en un amplio territorio y enfrentados entre sí. A partir de 1535 los españoles conquistaron el Altiplano boliviano al mando de Diego de Almagro y ocho años después, en 1542, el virreinato del Perú incluiría ya la totalidad de su territorio.

El pueblo Aymara es un pueblo milenario dedicado al pastoreo y a la agricultura usando técnicas ancestrales de cultivo. Tienen una economía complementaria, ya que los que viven en el altiplano poseen abundantes rebaños y escasos cultivos, mientras que los que lo hacen en la precordillera producen bastantes verduras frutas y semillas gracias al eficaz uso del suelo, mediante las tradicionales terrazas.

Debido a estas condiciones se generan relaciones de intercambio de productos entre pastores y agricultores. Esta forma de subsistencia se basa en el principio del ayne, que se refiere a la reciprocidad entre los aymarás: la petición de ayuda en el presente, será correspondida en el futuro.

En Chile el pueblo Aymara habita en dos zonas del norte, en la Región de Tarapacá y, en menor proporción, en la Región de Atacama. en la franja precordillerana y altiplánica. Actualmente existen 48.477 Aymara (censo de 1992), de los cuales sólo 2.397 residen en sus territorios originarios, ubicados en las provincias de Parinacota-Putre y General Lagos. Esto significa que se está produciendo un abandono de los territorios precordilleranos y altiplánicos de sus ancestros.

2. Quechuas:

El pueblo quechua desciende del antiguo imperio inca y habitó la zona precordillerana y altiplánica a partir del siglo XV. El territorio que habitaba iba desde Caquena por el norte, hasta Parinacota por el Sur-Este y Putre por el Oeste. Compartían con los Aimaras gran parte de sus características lingüísticas y culturales, así como el espacio geográfico que habitaban.
Los Quechuas, constituyeron el pueblo más poderoso del imperio inca, su lengua era la lengua oficial del Imperio y se difundió por gran parte de Sudamérica, por ello fue también esta la lengua escogida por los misioneros españoles para propagar el cristianismo. La cultura quechua era, sin duda, una de las más elaboradas antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI. Poseían, por ejemplo, complejas técnicas de regadío y utilizaban un complicado sistema de canales y terrazas. Habían, además, domesticado la llama, animal de carga capaz de trasladar pequeños fardos a través de los extensos y peligrosos senderos de la montaña, no requerían ningún cuidado especial pues ellas mismas se alimentan por el camino. El estiércol de llama se utilizaba, como fertilizante y como combustible para las hogueras y su lana servía para hilar.

Hoy habitan en Chile 6.175 personas que declaran pertenecer a la etnia Quechua y se concentran principalmente en las regiones de Arica Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Metropolitana.

Los Aymaras tenían ganado auquénido

3. Atacameños:

Viven en la hoya del río Loa, la también denominada “Cultura San Pedro”, especialmente en sus afluentes de la orilla izquierda, como así mismo en todos los oasis del desierto al sur y sureste de esta hoya hidrográfica (región de Antofagasta).

La obtención de agua, escasa y salobre, constituyó su fundamental preocupación, pues la agricultura es la base de vida económica de estos habitantes del desierto. La tierra fértil no era abundante, casi siempre encontrada en las laderas de quebradas, por donde deslizaban las vertientes. A fin de atajar el agua y aprovecharla mejor, al igual como lo hacían en Perú y Bolivia los antiguos agroalfareros, los atacameños cultivaron y regaron sus campos dándoles la forma de terrazas o andenes. Así evitaban que la delgada capa de tierra fértil fuese arrastrada tierra abajo por las aguas. Cultivaron maíz, quínoa, frijoles, calabazas, ají, tunas, algodón, tabaco y zapallos. Abonaban sus campos con guano de la costa desértica y con el “caliche”, siendo los primeros en encontrar las propiedades fertilizantes de éste.

También se dedicaron a la ganadería, domesticando auquénidos, llegando a poseer grandes rebaños especialmente de llamas y alpacas. Se deduce por la cantidad de tejidos de lana encontrados en sus tumbas.

Periódicamente, desde las orillas del Loa y los oasis realizaban largas expediciones para intercambiar sus productos y llevar a pastar a sus rebaños.

Vivían en sus pueblos fortificados denominados “pukaras”. Pequeñas fortalezas constituidas por gruesos muros de piedra sobre riscos o lugares inaccesibles que servían de atalaya.

La cerámica, la cestería, los tejidos, los tallados de madera y la metalurgia, expresados a través de los objetos fabricados por los atacameños, revelan en sus distintas etapas el alto grado de desarrollo artístico alcanzado por esta cultura.

La alfarería del complejo cultural de San Pedro o de los atacameños, pueden deducirse los distintos cambios e influencias, que a través de tres sucesivas etapas, experimento esta cultura.

Las tres fases culturales son las siguientes:

1.- La cerámica de la fase San Pedro inicial o San Pedro I.

2.- La fase de San Pedro II.

3.- Última fase, San Pedro III.

4. Kollas:

El pueblo Kolla habita en la zona norte de Chile. En aguadas y quebradas de la cordillera de la provincia de Chañaral (Región de Atacama), entre las ciudades de Potrerillos, El Salvador, Diego de Almagro y Copiapó.

Los kollas habrían ingresado a Chile en dos períodos: primero, hacia la etapa final del Imperio de Tiwanaku, en el siglo X; una segunda migración se produce desde el noreste argentino y coincide con la Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX.
Llegaron en su mayoría de Tinogasta y Fiambala, con un mayor ritmo migratorio entre 1880 y 1890.

En la actualidad, el territorio ocupado por este pueblo comprende la precordillera y Cordillera de los Andes, y parte del altiplano de las provincias de Chañaral y Copiapó en la III Región. Sus deslindes más importantes son: la Quebrada de la Encantada por el norte y el río Copiapó por el sur, área en la cual su hábitat transhumante se desplaza entre los 2.000 y 4.000 metros de altura. .

5.Diaguitas:

Posiblemente a comienzos de la era cristiana, los cazadores de los valles transversales del norte Chileno empezaron a transformarse lentamente en agricultores. Primero, ocasionalmente, se dedican a esta actividad; luego, al contar con recursos de agua y al disminuir la caza, se hacen agricultores permanentes, estableciéndose en los valles de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí, Hurtado y Choapa. Algunos autores sugieren la posibilidad de que también por esa misma época histórica, un grupo de inmigrantes procedentes del Chaco se habría desplazado hacia el noroeste y norcentro Argentino y desde allí por los pasos cordilleranos, llegaron a los valles transversales, terminando por establecerse a ambos lados de los Andes. Este sería el origen del pueblo agricultor de EL MOLLE y también de la cultura DIAGUITA, tanto chilena como argentina. Su idioma común era el “Kankán”, y al igual que la gran mayoría de los pueblos aborígenes chilenos, creían en la existencia de una vida más allá de la muerte.

Los diaguitas se caracterizaban por su alfarería la que alcanzará una belleza que no ha sido superada por ninguna otra cultura chilena indígena (jarros patos, pucos, etc.).

El investigador F. L. Cornely distingue tres fases consecutivas en la cerámica, y por ende en el desarrollo cultural diaguita, desde sus primera manifestaciones en el Norte medio hasta la aparición de los incas. Estas fases corresponderían a: una etapa arcaica, una de transición y otra clásica. Algunos autores prefieren denominarlas de Diaguitas I, II, III.

La cultura diaguita parece haberse encontrado en pleno apogeo, cuando se produjo la expansión del imperio incaico hacia el sur. Sus influencias se notan en sus influencias, mezclándose las formas típicas Incaicas con los distintos caracteres diaguitas.

Jarro – Pato, característico de los diaguitas

Por la zona centro y sur

1. Picunches:

Los Picunches (Los mapuches del Pikun Mapu) habitaban entre dos importantes ríos: el Choapa e Itata. Eran denominados de distintas formas de acuerdo al nombre del Cacique (Lonko) o de su localización geográfica, como: Indios Chile, Picones, Quillotanes, Mapochoes, Promaucaes, o apareciendo en las crónicas o documentos de la época colonial como Tagua Tagua, Cachapoales, Cures, Maulinos y Cauquenes, entre otras denominaciones.

En la zona donde vivieron el agua era abundante y el clima cálido.

Dentro del grupo picunche, los subgrupos indígenas que habitaron desde el río Choapa hasta el río Maule, estuvieron integrados en un momento de su historia al Imperio Inca. Los picunches desaparecieron de la zona central como identidad cultural durante el transcurso del siglo XIX, tras el progresivo desmantelamiento de los últimos "pueblos de indios" en los que habían conservado alguna cohesión social, producto de la presión y las acusaciones de los latifundistas colindantes.

Los picunches se instalaban en grupos de aproximadamente 300 personas, en pequeñas aldeas. En cada casa que tenían, vivían unas 30 personas, entre el padre, las esposas, los hijos, y otros familiares directos (su unidad básica era la familia). Sus costumbres establecían que los hombres mandaban o dirigían; la máxima autoridad era el padre y luego el hijo mayor. Sólo en caso de emergencia, en especial si ocurría una guerra, había un jefe que lideraba a los demás, el cacique.

2. Mapuches.

Los Mapuche constituyen uno de los pueblos originarios más numerosos que sobreviven en la actualidad.
Con una población cercana al medio millón de individuos conservan aún su lengua, Mapudungún, y gran parte de su cultura. Se destacan los vínculos familiares y religiosos que los unen e identifican como una verdadera nación.

Antes del proceso de expansión Inca, los Mapuche, habrían habitado toda la zona del valle central, replegándose parcialmente hacia el sur presionados por el avance de los atacameños desde el norte.

Es el pueblo indígena que por sobre todos los de América resistió la dominación hispánica.

El motor que impulsó dicha resistencia fue el concepto de tierra, Mapu, colectiva o tribal; la autonomía de los clanes y la unidad tribal y social en torno a la defensa de su territorio y su cultura.

La dispersión de la autoridad política, asentada en distintas jefaturas y ubicaciones territoriales dispersas, impidieron el éxito de la invasión y conquista española.

Los Mapuches en su origen remoto provendrían del gran tronco étnico mongólico llegado a América miles de años a. C. Mucho más adelante se habrían desprendido del subgrupo andino.

Hay una clara influencia de atacameños y diaguitas (del norte) en la cerámica mapuche.

Habitó desde el río Itata hasta el Toltén (VIII – IX regiones).

La familia mapuche es el núcleo fundamental de su organización social.
Antes de la conquista española los pueblos del centro-sur vivían bajo un tipo de matriarcado.

Con la llegada de los españoles, se aceleró el cambio y la esposa debió ir a vivir a la agrupación del esposo, predominando desde entonces el concepto de familia patrilineal y virilocal.

El pueblo Mapuche no constituyó poblaciones, vivían dispersos, en familias, como en la actualidad.

El totem mapuche era la representación de un antepasado común de la tribu o la familia y no un dios o representación de figura espiritual.

Un lof constituía un conjunto de familias de un mismo totem.

Los lof que reconocían un origen común formaban un Kawin y estos a su vez al reunirse formaban un levo.

Los levos celebraban asambleas democráticas en las que las autoridades eran elegidas por votación libre.

En cuanto a su cultura bélica, antes de la guerra contra los españoles los Mapuche sostenían luchas tribales, usando en ellas armas como: arcos cortos, flechas, lanzas largas, hondas, bolas de piedra, mazas arrojadizas, de madera o piedras llamadas macanas.

Mujeres Mapuches.

Rapa – Nui, la cultura polinésica:

El pueblo Rapa Nui habita la Isla de Pascua. Rapa Nui es el nombre originario de esta isla de origen volcánico y forma triangular, situada en medio del Océano Pacífico Sur. La isla, de sólo 180 km2, posee tres volcanes situados en sus tres puntas, el Rano Kau, el Maunga Terevaka y el Poike.

Grandes esculturas de piedra, coronados con rojos sombreros que dan la espalda al mar enmarcan esta compleja y misteriosa cultura. Son los característicos Moai que, a más de 3.000 km. de la costa de Chile continental, frente al Puerto de Caldera, nos hablan de este pueblo ancestral.

Alrededor de 250 Ahu, altares ceremoniales de piedra, 600 Moai en pie y otros esparcidos por la isla, abundantes petroglifos grabados en piedras volcánicas, y música y bailes que recuerdan a la Polinesia, son su escenario cultural.
Actualmente la isla está habitada por 3.837 personas, de las cuales, existe una diferencia de género: 2.010 hombres y 1.827 mujeres; un índice urbano de 3.630 personas, y un índice rural de 207 personas aproximadamente.

Los orígenes de los habitantes de Rapa Nui no están del todo claros y diversas teorías se han tejido en torno a ellos. Para los habitantes originarios de la isla, la historia se explica en su mitología y tradición oral. A través de ella reconocen que el Rey Hotu Matu'a, con más de 100 personas provenientes de islas polinésicas cercanas, fueron los primeros colonizadores de Rapa Nui.

El Rapa Nui es una lengua polinésica, lo que la distingue de las otras lenguas originarias del país, clasificadas en el grupo indoamericano.
Pertenece a la rama polinésica de la familia austronésica, conjunto de lenguas habladas desde el sudeste asiático hasta Isla de Pascua.
Esta diferencia se debe a que el pueblo Rapa Nui constituye una unidad linguística y cultural distinta al resto de las etnias del territorio chileno, país que lo incorporó a su territorio en 1888.

Actualmente el pueblo Rapa Nui, es bilingüe: habla el español y su lengua originaria: el Vaná a Rapa Nui, que significa el habla de Rapa Nui.
Los niños de Isla de Pascua hablan el Rapa Nui hasta que entran a la escuela, donde aprenden el español, segundo idioma, utilizado para sus relaciones con el continente.











Moais, característicos de la etnia Rapa – Nui.